Probióticos: qué son, para qué sirven y cómo elegirlos
Los probióticos están cada vez más presentes en nuestra alimentación y en los complementos nutricionales, pero no todos son iguales. ¿Qué son realmente? ¿Qué relación tienen con la microbiota intestinal? ¿Es mejor un probiótico de 50.000 millones de UFC que uno de 10.000 millones? En esta guía te explicamos de forma clara qué son los probióticos, qué diferencia existe entre probióticos y prebióticos y en qué debes fijarte para elegir un complemento: cepas, UFC, formulación y conservación. Una guía práctica para entender mejor tu microbiota y elegir con criterio.
En los últimos años, los probióticos han pasado de ser un término prácticamente reservado a nutricionistas y profesionales sanitarios a ocupar un lugar habitual en las conversaciones sobre alimentación, digestión y bienestar. Cada vez encontramos más alimentos y complementos que contienen lactobacilos, bifidobacterias y otros microorganismos, acompañados de cifras como 4.000, 10.000, 20.000 o incluso 50.000 millones de UFC.
Pero esta variedad también genera muchas dudas. ¿Qué son exactamente los probióticos? ¿Para qué sirven? ¿Qué diferencia existe entre probióticos y prebióticos? ¿Es mejor un probiótico de 50.000 millones que uno de 10.000 millones? ¿Qué significan las UFC? ¿Todas las cepas son iguales?
La realidad es algo más compleja que elegir el envase con el número más grande. Las características de un probiótico dependen de factores como el microorganismo utilizado, la cepa, la cantidad, la formulación y el objetivo para el que se utiliza.
En esta guía de OKISUN te explicamos de manera sencilla qué son los probióticos, qué relación tienen con la microbiota intestinal y en qué debes fijarte para elegir un complemento probiótico.
¿Qué son los probióticos?
Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped.
Entre los microorganismos utilizados con mayor frecuencia encontramos bacterias pertenecientes a diferentes géneros. Algunos nombres probablemente te resulten familiares:
- Lactobacillus acidophilus
- Lactobacillus rhamnosus
- Bifidobacterium bifidum
- Bifidobacterium lactis
Es importante entender que no todas las bacterias son perjudiciales. Nuestro organismo convive de manera natural con una enorme cantidad de microorganismos y muchos forman parte de ecosistemas fundamentales para nuestra fisiología.
Uno de los más importantes se encuentra precisamente en nuestro aparato digestivo.
¿Qué es la microbiota intestinal?
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro aparato digestivo.
Aunque todavía es habitual escuchar la expresión flora intestinal, actualmente el término microbiota es más preciso.
Nuestro intestino alberga una comunidad extraordinariamente compleja formada principalmente por bacterias, aunque también encontramos virus, hongos y otros microorganismos.
Además, no existe una microbiota exactamente igual para todo el mundo. Su composición puede estar condicionada por numerosos factores:
- Alimentación.
- Edad.
- Entorno.
- Uso de determinados medicamentos.
- Actividad física.
- Hábitos cotidianos.
- Diferentes etapas de la vida.
La microbiota constituye un ecosistema dinámico cuya composición puede experimentar modificaciones a lo largo del tiempo.
Por eso, cuando hablamos de cuidar la microbiota intestinal, no deberíamos pensar únicamente en tomar un complemento. Nuestra alimentación y nuestro estilo de vida tienen también un papel fundamental.
¿Para qué sirven los probióticos?
Esta pregunta parece sencilla, pero requiere una aclaración importante: no todos los probióticos son iguales.
Los efectos estudiados dependen del género, la especie y, especialmente, de la cepa concreta, además de la cantidad administrada y del contexto en el que se utiliza.
Esto significa que no resulta correcto asumir que cualquier producto que contenga microorganismos vivos tendrá exactamente las mismas características.
Por ejemplo, dos complementos pueden contener microorganismos pertenecientes a un mismo género y, sin embargo, incorporar especies o cepas diferentes.
Por eso, al elegir un producto conviene mirar más allá de la palabra "probiótico" que aparece en el envase.
Probióticos y bienestar digestivo
Una de las razones más frecuentes para interesarse por los probióticos es el bienestar intestinal y digestivo.
Nuestra microbiota participa en un complejo ecosistema intestinal y existe una intensa investigación científica sobre la relación entre determinados microorganismos y diferentes aspectos de la salud.
Sin embargo, las molestias digestivas pueden tener muchas causas.
Hinchazón, gases, estreñimiento, diarrea o dolor abdominal no deberían atribuirse automáticamente a un supuesto desequilibrio de la microbiota. La alimentación, intolerancias, enfermedades digestivas, determinados medicamentos, el estrés y numerosos factores pueden intervenir.
Por tanto, un complemento probiótico puede formar parte de determinadas estrategias nutricionales, pero no sustituye el diagnóstico de síntomas digestivos persistentes.
Probióticos y sistema inmunitario: ¿qué relación existe?
El intestino y el sistema inmunitario mantienen una estrecha relación.
Una parte importante de nuestra interacción con el medio exterior se produce precisamente a través del tracto gastrointestinal, donde existe una compleja comunicación entre los microorganismos, la barrera intestinal y el sistema inmunitario.
Esta relación explica el creciente interés científico por la interacción entre microbiota y sistema inmunitario.
Sin embargo, conviene evitar mensajes excesivamente simplistas. Tomar un probiótico no significa automáticamente "subir las defensas".
El funcionamiento normal del sistema inmunitario depende de numerosos factores, incluyendo una alimentación suficiente y equilibrada, descanso, ejercicio físico y un aporte adecuado de diferentes nutrientes.
¿Qué son las UFC de los probióticos?
Si has comparado varios complementos probióticos seguramente habrás encontrado cifras como:
- 4.000 millones de UFC.
- 10.000 millones de UFC.
- 20.000 millones de UFC.
- 50.000 millones de UFC.
Las siglas UFC significan unidades formadoras de colonias y se utilizan para expresar la cantidad de microorganismos viables presentes en un producto.
Esta información es útil para comparar formulaciones, pero aquí aparece uno de los errores más habituales al comprar probióticos:
Más millones no significa necesariamente que un probiótico sea mejor.
Un producto con 50.000 millones de UFC no tiene por qué ser automáticamente cinco veces mejor que uno con 10.000 millones.
La cantidad es solo una de las variables. También debemos tener en cuenta qué microorganismos contiene, las cepas utilizadas, la formulación y la finalidad del producto.
Cepas probióticas: probablemente más importantes de lo que crees
Para entender los probióticos podemos imaginar su clasificación como una especie de nombre y apellidos.
Por ejemplo:
- Lactobacillus: género.
- acidophilus: especie.
- Cepa: identificación todavía más específica del microorganismo.
Este último nivel resulta especialmente interesante.
Los resultados observados en investigaciones realizadas con una determinada cepa no deberían trasladarse automáticamente a todas las bacterias de la misma especie.
Por eso, un buen criterio al comparar complementos es comprobar cuánta información proporciona el fabricante sobre los microorganismos utilizados.
Lactobacilos y bifidobacterias: ¿qué diferencia hay?
Dos de los grupos que encontrarás con mayor frecuencia en los complementos son los lactobacilos y las bifidobacterias.
Lactobacilos
Los lactobacilos han sido ampliamente utilizados en alimentos fermentados y complementos alimenticios.
Entre los nombres más conocidos encontramos microorganismos tradicionalmente identificados como Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus rhamnosus, aunque la clasificación científica de este grupo ha experimentado cambios en los últimos años.
Bifidobacterias
Las bifidobacterias forman también parte de la microbiota humana y son habituales en los complementos.
Entre las especies utilizadas encontramos Bifidobacterium bifidum y Bifidobacterium lactis.
Muchos productos optan por combinar diferentes microorganismos en una única fórmula. Son las denominadas formulaciones multicepa.
¿Es mejor un probiótico multicepa?
No necesariamente.
Una fórmula con diferentes cepas puede resultar interesante por la diversidad de microorganismos incorporados, pero eso no significa automáticamente que sea superior.
Volvemos al mismo principio: cantidad y variedad no sustituyen a una formulación adecuada.
Dependiendo del objetivo, puede tener sentido utilizar una formulación específica con pocas cepas o una combinación multicepa.
Por eso es preferible preguntarse "¿qué probiótico es adecuado para lo que busco?" en lugar de limitarse a buscar el producto que contiene el mayor número de bacterias.
Probióticos y prebióticos: no son lo mismo
Es muy frecuente confundir ambos conceptos.
Los probióticos hacen referencia a microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas y cumpliendo determinados criterios, proporcionan un beneficio para la salud.
Los prebióticos, en cambio, son sustratos utilizados selectivamente por determinados microorganismos del huésped y que confieren un beneficio para la salud.
Determinados tipos de fibra presentan características prebióticas y podemos encontrar estos componentes naturalmente en diferentes alimentos vegetales.
Por eso, cuidar la microbiota no consiste únicamente en introducir microorganismos: también debemos prestar atención a cómo alimentamos nuestro ecosistema intestinal.
¿Qué alimentos ayudan a cuidar la microbiota?
Este es uno de los aspectos más importantes cuando hablamos de salud intestinal.
Podemos utilizar un complemento probiótico, pero si nuestra alimentación es monótona y muy pobre en alimentos vegetales estaremos ignorando una parte fundamental del cuidado de la microbiota.
Una dieta variada debería incluir diferentes alimentos de origen vegetal como:
- Verduras y hortalizas.
- Frutas.
- Legumbres.
- Cereales integrales.
- Frutos secos.
- Semillas.
No se trata solamente de consumir fibra. La variedad alimentaria también es importante.
Alternar lentejas, garbanzos, judías, avena, arroz integral, frutos secos, semillas y diferentes frutas y verduras permite incorporar distintos tipos de fibras y compuestos vegetales a nuestra alimentación.
Probióticos y alimentos fermentados
Otro grupo de alimentos especialmente interesante son los alimentos fermentados.
Dependiendo de nuestra alimentación podemos incorporar productos como:
- Yogur.
- Kéfir.
- Chucrut.
- Kimchi.
- Miso.
- Tempeh.
- Otros vegetales fermentados.
Pero debemos hacer una distinción importante: alimento fermentado y alimento probiótico no son necesariamente sinónimos.
Un alimento puede haber sido elaborado mediante fermentación y no contener microorganismos vivos en el momento de consumirlo, por ejemplo debido a un tratamiento térmico posterior.
Aun así, los alimentos fermentados pueden formar parte perfectamente de una alimentación variada y tienen un lugar especialmente interesante dentro de una alimentación natural y macrobiótica.
Probióticos después de tomar antibióticos: ¿tiene sentido?
Esta es una de las preguntas más frecuentes.
Los antibióticos son medicamentos diseñados para actuar frente a determinadas bacterias. Dependiendo del antibiótico utilizado, pueden producir también modificaciones en la microbiota intestinal.
Por este motivo existe un gran interés por el uso de determinados probióticos durante o después de los tratamientos antibióticos.
Sin embargo, no todos los probióticos han sido estudiados de la misma manera ni todas las cepas son equivalentes.
Si quieres utilizar un probiótico mientras estás tomando antibióticos, resulta recomendable consultar con tu médico o farmacéutico y valorar si conviene separar temporalmente ambas tomas.
Un complemento alimenticio nunca debe utilizarse para reducir, interrumpir o sustituir un tratamiento antibiótico prescrito.
¿Cuándo es mejor tomar los probióticos?
No existe una regla universal aplicable a todos los productos.
El momento de utilización puede depender de la formulación, los microorganismos utilizados y las instrucciones específicas del fabricante.
Por eso, la recomendación más sencilla es seguir el modo de empleo del producto concreto que hayas elegido.
No tiene demasiado sentido aplicar automáticamente la misma pauta a todos los complementos probióticos.
¿Cuánto tiempo se pueden tomar los probióticos?
Tampoco existe una duración universal.
Encontrarás productos diseñados para pautas determinadas y otros formulados para un uso diferente.
La duración dependerá del producto, su composición y el motivo por el que se utiliza.
Si tienes una situación digestiva específica, estás tomando medicación o quieres utilizar un complemento durante un periodo prolongado, resulta recomendable consultarlo con un profesional sanitario.
¿Hay que guardar los probióticos en la nevera?
Depende del producto.
No todos los microorganismos presentan las mismas necesidades de conservación y las tecnologías utilizadas actualmente permiten comercializar determinadas formulaciones estables a temperatura ambiente.
Otros productos sí pueden requerir refrigeración.
Por ello, debemos seguir siempre las condiciones de conservación indicadas por el fabricante.
¿Cómo elegir el probiótico más adecuado?
Llegamos a la pregunta fundamental. Ante diferentes productos con distintas cantidades de UFC, microorganismos y formulaciones, ¿cómo sabemos cuál elegir?
Estos son algunos de los aspectos que conviene valorar.
1. Mira los microorganismos y las cepas, no solamente los millones
Una cifra espectacular en la parte frontal del envase puede llamar la atención, pero necesitamos saber qué microorganismos estamos tomando.
Comprueba la información que ofrece el fabricante sobre las especies y, cuando esté disponible, las cepas utilizadas.
2. Comprueba las UFC
Las UFC permiten conocer la cantidad de microorganismos viables.
Es un dato importante, pero no debería utilizarse de manera aislada para determinar la calidad de un producto.
3. Pregúntate para qué lo quieres
No es lo mismo buscar un complemento general que una formulación específicamente diseñada para determinadas necesidades.
También existen productos orientados específicamente a la flora íntima femenina y otros que combinan microorganismos con vitaminas, minerales u otros ingredientes.
4. Revisa la formulación completa
Algunos complementos contienen principalmente microorganismos. Otros incorporan además:
- Vitaminas.
- Minerales.
- Fibras.
- Prebióticos.
- Otros nutrientes.
No existe una única opción correcta. Dependerá de lo que busques y del resto de tu alimentación y suplementación.
5. Valora la conservación
Comprueba si el producto necesita refrigeración y cómo debe almacenarse una vez abierto.
6. Revisa la dosis
No compares únicamente las UFC por cápsula. Comprueba también cuál es la dosis diaria recomendada por el fabricante.
7. Busca información clara
Una información transparente sobre microorganismos, cantidades, ingredientes, conservación y modo de empleo facilita mucho la elección de un complemento.
¿Qué probiótico elegir según lo que buscas?
| Si buscas... | Conviene fijarse en... |
|---|---|
| Cuidado general de la microbiota | Microorganismos, cepas, UFC y formulación |
| Alta concentración | UFC por dosis y microorganismos incluidos |
| Mayor diversidad | Número y tipo de cepas |
| Uso cotidiano | Pauta, formato y facilidad de conservación |
| Después de antibióticos | Cepas estudiadas, pauta y consejo profesional |
| Flora íntima femenina | Formulaciones específicamente diseñadas para esta finalidad |
| Probióticos con micronutrientes | Vitaminas y minerales incorporados a la fórmula |
10.000, 20.000 o 50.000 millones: ¿cuántos necesito?
No existe una cifra que podamos considerar universalmente perfecta.
Esta es precisamente una de las ideas más importantes que debes llevarte de esta guía:
50.000 millones no son necesariamente mejores que 20.000 millones, y 20.000 millones no son necesariamente mejores que 10.000 millones.
La cifra debe interpretarse junto con otros factores:
- Cepas.
- Especies.
- Dosis.
- Formulación.
- Finalidad del producto.
- Evidencia disponible.
Elegir un probiótico únicamente por el número más grande sería una simplificación excesiva.
¿Qué probióticos puedes encontrar en OKISUN?
En OKISUN puedes encontrar diferentes formulaciones porque no todas las personas buscan lo mismo a la hora de elegir un probiótico.
Entre nuestra selección se encuentran productos como Acidophilus Plus de HealthAid, una opción basada en lactobacilos y bifidobacterias para quienes buscan una formulación sencilla.
Para quienes buscan formulaciones con una elevada concentración de microorganismos, encontramos alternativas como ImmuProbio® de HealthAid, con 50.000 millones.
Otra opción es Vitprobio® de Nutrinat Evolution, una fórmula que combina diferentes microorganismos con una selección de micronutrientes.
También existen productos orientados a necesidades más específicas, como Probiot 20.000 Flora Íntima de Plantis, diseñado específicamente dentro de la categoría de complementos destinados a la flora íntima femenina.
La clave, por tanto, no está en encontrar "el mejor probiótico" de manera absoluta, sino en elegir el producto cuyas características encajen mejor con nuestras necesidades.
¿Los probióticos tienen contraindicaciones?
En personas sanas, muchos productos con microorganismos vivos presentan generalmente una buena tolerancia cuando se utilizan según las instrucciones del fabricante.
Sin embargo, esto no significa que sean adecuados para absolutamente todo el mundo.
Las personas con enfermedades graves, inmunodepresión o determinadas situaciones clínicas deberían consultar con un profesional sanitario antes de utilizar complementos con microorganismos vivos.
También resulta recomendable consultar durante el embarazo y la lactancia o cuando se está siguiendo un tratamiento médico y existen dudas sobre la conveniencia del producto.
Preguntas frecuentes sobre probióticos
¿Probióticos y flora intestinal son lo mismo?
No. La denominada flora intestinal, más correctamente llamada microbiota intestinal, es el conjunto de microorganismos que habitan nuestro intestino. Los probióticos son determinados microorganismos vivos que cumplen unas características específicas.
¿Qué es mejor: 10.000 o 50.000 millones de UFC?
No podemos determinar qué producto es mejor únicamente por el número de UFC. Debemos valorar también los microorganismos, las cepas, la formulación y el objetivo para el que se utiliza.
¿Puedo tomar probióticos todos los días?
Depende del producto y de las circunstancias individuales. Debe seguirse la pauta indicada por el fabricante y consultar con un profesional cuando exista una situación médica concreta o se plantee una utilización prolongada.
¿Puedo tomar probióticos con antibióticos?
Determinados probióticos han sido estudiados en relación con los tratamientos antibióticos, pero la elección del producto y el momento de administración pueden ser importantes. Consulta con tu médico o farmacéutico si estás siguiendo un tratamiento.
¿Los probióticos necesitan nevera?
No todos. Algunos necesitan refrigeración y otros han sido formulados para conservarse a temperatura ambiente. Sigue siempre las instrucciones de conservación del fabricante.
¿Qué diferencia existe entre probióticos y prebióticos?
Los probióticos son microorganismos vivos que cumplen determinados criterios. Los prebióticos son sustratos utilizados selectivamente por determinados microorganismos del huésped y que confieren un beneficio para la salud.
¿Los alimentos fermentados son probióticos?
No necesariamente. Que un alimento haya experimentado una fermentación no significa automáticamente que pueda considerarse probiótico ni que mantenga microorganismos vivos cuando llega al consumidor.
Probióticos: una pieza más dentro del cuidado de nuestra microbiota
La investigación sobre la microbiota intestinal y los probióticos ha avanzado enormemente y continuará haciéndolo durante los próximos años. Cada vez comprendemos mejor que los microorganismos que conviven con nosotros forman parte de un ecosistema extraordinariamente complejo.
Precisamente por eso conviene alejarnos de las soluciones simplistas.
No existe un probiótico universalmente perfecto ni debemos elegir un complemento únicamente porque tenga una cantidad enorme de UFC.
Para escoger correctamente debemos prestar atención a las cepas, la concentración, la formulación, la finalidad del producto y sus condiciones de conservación.
Y, sobre todo, debemos recordar que ningún complemento sustituye una buena alimentación.
Una dieta variada, rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas y otros alimentos vegetales, junto con unos hábitos de vida saludables, constituye una buena base para cuidar nuestro ecosistema intestinal.
Los probióticos pueden ser una herramienta más. La clave está en saber qué estamos tomando, por qué lo estamos tomando y elegir el producto adecuado para cada situación.
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